Thief

Thief 4

Sigilo y pillajes para disfrutar a tu ritmo

Thief es el reboot de nueva generación de una saga que ya tiene tres juegos en su haber. Esta “secuela-reinicio” era muy esperada por los fans de la franquicia, y tenía un objetivo difícil: contentar a los jugadores clásicos y agradar a los nuevos, amén de impresionar al personal con un apartado gráfico de altura. Puede que al final este nuevo Thief no sea el mejor de la saga, pero al menos consigue cumplir las expectativas puestas en él. Ver descripción completa

PROS

  • Dificultad muy configurable
  • Control
  • Inmersión y ambientación

CONTRAS

  • Misiones principales lineales
  • Mejorar el personaje no es imprescindible

Muy bueno
8

Thief es el reboot de nueva generación de una saga que ya tiene tres juegos en su haber. Esta “secuela-reinicio” era muy esperada por los fans de la franquicia, y tenía un objetivo difícil: contentar a los jugadores clásicos y agradar a los nuevos, amén de impresionar al personal con un apartado gráfico de altura. Puede que al final este nuevo Thief no sea el mejor de la saga, pero al menos consigue cumplir las expectativas puestas en él.

La sensación de ser un ladrón

En Thief encarnas el papel de un ladrón, en una ciudad inspirada en un Londres victoriano mezclado con temática steampunk. Tus objetivos en cada misión es del de robar objetos concretos, según las peticiones de Basso tu proveedor de delitos. Pero el juego tiene también una trama principal que se desarrolla poco a poco, con intrigas y sorpresas, donde no todo el mundo es lo que parece. Lo cierto es que argumentalmente, sin ser una maravilla, Thief cumple su cometido de mantenerte pegado para saber qué pasa en todo ese lío.

Thief se desarrolla desde un punto de vista en primera persona muy conseguido que transmite al jugador la sensación de estar en la piel de Garrett (el protagonista). El nivel de realismo es tal que en todo momento ves tus manos interactuando con el entorno, abriendo puertas con ganzúas, tocando cuadros y libros en busca de botones, apoyándote en paredes o apartando cortinas. El punto de vista se ha tratado con una calidad excepcional, cuya magia sólo se rompe puntualmente al mover la cámara a tercera persona cuando escalas paredes (al estilo Tomb Raider).

Si menciono el punto de vista y su realismo es porque en Thief la sensación de ser un ladrón lo es todo. Todo el juego gira alrededor de transmitir al jugador esa experiencia, más allá de la historia y objetivos. Aquí lo que importa es que juegues sigilosamente, oculto en las sombras, usando los gadgets consecuentemente y robando todo lo que pillas: carteras, sortijas, cuadros, cajas fuerte, lo que encuentres. Robar es importante, es lo que te dará dinero para comprar mejoras en tus herramientas y nuevas habilidades.

El juego está lo suficientemente equilibrado como para no bloquear el avance a ningún jugador, juegue como juegue. Así que tampoco es imprescindible potenciar tu personaje al máximo si no quieres. La Concentración será tu preocupación principal: es un poder temporal que te sirve para ver huellas, pistas, enemigos, ralentizar el tiempo o, incluso, volverte más fuerte. La Concentración es lo que más usarás y sí que es interesante potenciarla.

Ese equilibrio a la hora de jugar se traslada incluso a los niveles de dificultad, personalizables hasta el extremo. Si quieres, puedes construir una partida 100% realista, sin ayudas, sin Concentración y con un reto solo para los más hábiles. Esta flexibilidad potencia la rejugabilidad.

Aunque Thief tiene libertad suficiente para dejarte jugar a tu estilo, no es lo mismo en cuanto a los escenarios. Aquí hay que explicar un par de cosas: en Thief hay una ciudad central que hace nexo de todo. En este núcleo puedes ir y venir, entrar en tabernas o robar (algunas) casas, mejorar habilidades o comprar y vender en los mercaderes. En la ciudad sí hay libertad de movimiento para hacer lo que te plazca o apuntarte a las misiones secundarias. Misiones que, por cierto, se desbloquean demasiado tarde en la aventura, pero que cuando lo hacen alargan la vida del juego una barbaridad.

Sin embargo, en las misiones principales la libertad es más difusa. El objetivo siempre está marcado en pantalla con una flecha y los escenarios aparentan amplitud y caminos alternativos, pero en realidad el avance es muy lineal. Tienes que abrir esa puerta, ir por ese pasillo, subir a ese tejado… te pongas como te pongas. Otra cosa es tu ingenio para evitar a los guardias donde sí tienes libertad total, como decía antes.

Imprescindible un mando analógico

En Thief manejas muchos tipos de movimiento diferentes pero se resuelven bien todos y cada uno de ellos. Los más interesantes son tus interacciones con el escenario, cajas fuertes y cerraduras, a base de rápidos minijuegos bien traídos y que favorecen la inmersión.

A la hora de moverte por las sombras, Garrett tiene un movimiento único que le permite dar un gran paso rápido. Es imprescindible usarlo bien para ir de sombra en sombra y evitar ser detectado. Porque todo va de eso, que no te pillen. Además de eso hay un botón para activar la “carrera-salto-parkour” que, aunque automatiza todo un poco, es divertido de usar.

El arco es la herramienta imprescindible de Garrett y le permite disparar todo tipo de flechas, tanto para matar como para aturdir, apagar luces, activar botones a distancia o distraer, si se da el caso.

Lo más importante es jugar con un gamepad de sticks analógicos. Thief los utiliza intensamente, ya no sólo porque tienes que controlar la velocidad al andar (hay situaciones límite de dar pasitos pequeños para que no te pillen) sino porque se usan para “sentir” los objetos y cerraduras cuando robas.

Buenos efectos de luz

Thief utiliza el motor Unreal Engine en su última versión. En pantalla se ve realmente bien, con muchos efectos gráficos bonitos, buen diseño de niveles, texturas de alta resolución y, sobre todo, unos efectos de luces muy bien conseguidos. En este juego aprovechar la luz es imprescindible y es la clave para pasar desapercibido o no. Tanto los focos de luz como las sombras provocadas en el escenario son realistas, aunque para favorecer la jugabilidad hay zonas oscuras algo forzadas en ciertas zonas.

Otro punto positivo es la IA de los enemigos. Se nota un buen esfuerzo en este apartado y los enemigos actúan razonablemente bien antes las amenazas. Cuando ven algo sospechoso se acercan a investigar, e incluso comentan con otros guardias de modo que uno que no se había enterado de nada puede alertarse también. Y si te dejas ver por completo ten por seguro que te perseguirán y buscarán de manera lógica. Esta IA se adapta a la dificultad, siendo muy exigente y severa si así la configuras (más desafío).

Conclusión

Thief es un correcto juego de sigilo e infiltración. La mayor virtud es que tanto la ambientación como la forma de usar el control y la perspectiva consiguen meterte en la piel del ladrón Garrett. Te sientes Garrett mientras juegas, te gusta ocultarte en las sombras, robar bolsillos, saquear casas y salirte con la tuya sin que te pillen. Sin embargo, el mayor defecto es una cierta linealidad en las misiones principales que enjaulan una jugabilidad con ganas de más libertad. Por suerte las misiones secundarias te ofrecen más flexibilidad en este aspecto. Técnicamente correcto y con un amplio margen para configurar la dificultad, Thief es un juego para disfrutar a tu ritmo.

Thief

Descargar

Thief 4